Aeonium, Variedades Más Comunes, Cuidados y Poda

La planta decorativa por excelencia ideal para los principiantes que se adapta a una gran variedad de zonas y presenta un crecimiento ágil, adaptado a los amantes de los resultados inmediatos. 

El Aeonium es una suculenta que pertenece a la gran familia de las crasuláceas y aglutina unas 75 especies con especial arraigo en las Islas Canarias, la isla de Madeira, Marruecos y la zona oriental de África. 

El término latino aeonium proviene del griego aionion, que significa “siempre viva”. En las Islas Canarias se encuentra representado por endemismos exclusivos de la zona, denominándose con nombres vernáculos como verodes, góngaro, bejequillo, bejeque, puntera o pastel de risco.

Su presencia lo convierte en un ejemplar altamente decorativo, a lo que hay que sumarle la característica de su facilidad de cuidados, lo que lo posiciona en un género estupendo para iniciarse en el mundo de la decoración con plantas.

Su versatilidad en cuanto a espacios permite sus cuidados en zonas soleadas, grupos rocosos, centros de mesas y un largo etcétera. Si buscamos un ejemplar de crasa para decorar un pequeño rincón en el jardín o una zona de maceteros dentro de casa, sin duda el Aeonium es la elección ideal. 

Un rápido crecimiento y la facilidad de multiplicación mediante esquejes arraigados por tallo favorecen la configuración de un espacio ornamental en menos tiempo del que contamos.

Se trata de una planta muy resistente cuyas hojas configuran una roseta alrededor de la zona del tallo, de flor amarilla en inflorescencia oscilante entre 15 y 20 cm, con brote hacia finales del invierno e incluso a principios de primavera.

El tallo presenta unas características que lo hacen particular e inusual. Suculento, firme y relativamente corto, ya que no supera de forma frecuente los 60 cm de alto, se marchita y muere tras completar la floración.

Cuidados generales del Aeonium

La adquisición de más de un ejemplar no complica sus cuidados, ya que se trata de un ejemplar de mantenimiento sencillo y gran dureza. De forma genérica, los cuidados básicos que debe tener cualquier aeonium  son comunes a todos los tipos y variedades.

Conviene situarlos en zonas de abundante luz natural directa, en suelos con un buen drenaje para evitar pudriciones. Su riego es mínimo y está supeditado al momento en que el sustrato esté seco. La frecuencia habitual no es inferior a las dos semanas.

A la hora de alimentar la planta el momento idóneo para el abonado es entre primavera y finales de verano, durante la temporada de crecimiento, aportándole un extra de abonos minerales. 

Si tenemos intención de trasplantarlos debemos esperar a finales de invierno para evitar las tan dañinas heladas, mientras que el proceso de reproducción podemos realizarlo mediante esquejes de tallo en primavera o en verano.

La particularidad monocárpica del tallo y las características crasas de sus hojas hacen que no sea necesaria una poda programada, sino que la mejor opción para mantener una planta suculenta saludable y con buen porte sea limpiar el tallo de los restos muertos tras la floración para permitir un correcto crecimiento del nuevo tallo.

En el caso de las hojas lo adecuado es cortar aquellas que presentan podredumbre o sequedad para evitar que el daño se extienda al resto de la planta. Uno de los mayores riesgos en cuanto al cuidado, como plantas tropicales que son, es el exceso de riego, por lo que no es aconsejable situar un plato bajo los ejemplares en maceta.

 

Variedades de Aeonium más comunes

Dentro de la gran familia de los Aeonium existen diversos ejemplares especialmente significativos por sus características y por su presencia como plantas ornamentales que requieren cuidados similares a los señalados pero con matices particulares.

Aeonium arboreum, la más cultivada

Es una crasulácea especialmente llamativa. Además de la alta resistencia a la escasez de agua y las altas temperaturas características de su género, presenta la particularidad de una especial resistencia a condiciones climáticas opuestas, ya que resiste bien las bajas temperaturas de climatología suave.

Esta planta es la variedad de mayor cultivo ornamental del género aeonium y consta de casi 100 especies de las que casi la mitad son autóctonas de las Islas Canarias.

Arbustiva, con tallos ramificados y hojas suculentas en formación de rosetas compacta, presenta variaciones cromáticas que oscilan entre el verde y el púrpura con un atractivo y brillante satinado.

Aeonium lancerottense, el bejeque de malpaís

Es un endemismo exclusivo de Lanzarote que pertenece al grupo de especies arbustivas con tallo ramificado y flor rosada. Su particularidad recae sobre sus hojas, que conforman rosetas mayores de 5 cm, glabras y cilios cónicos.

Aeonium tabuliforme, la más llamativa

Con casi total certeza, entre cualquier plantación de suculentas se encuentra esta planta, originaria de la isla de Tenerife. Su particular belleza la hacen objeto de miradas y parte importante de cualquier decoración ornamental con crasas

Si bien es verdad que se puede plantar en maceta, el recipiente deberá ser amplio y de poca altura, ya que conforma una roseta plana de unos 30 cm de diámetro de entre 100 y 200 hojas imbricadas entre sí con los márgenes llenos de cilios. Su tallo, apenas visible, se recubre con las bases de las hojas más antiguas.

En época estival la floración configura una inflorescencia verde-amarillenta de más de 30 cm de altura que muere tras la polinización.

Aeonium tabuliforme, la planta sin tallo

Esta hermosa suculenta crece aplanada en composición de hojas de tono verde claro superpuestas en forma de espátula. Es habitual verla en acantilados volcánicos empinados, aferrados a las laderas verticales. 

Aeonium spathulatum, la suculenta de rama lisa

Conocida como bejequillo canario, la spathulatum pertenece al grupo de arbustivas pequeñas. 

El epítelo spathulatum significa “espatulado”, lo que define perfectamente a esta suculenta con hojas en forma de cuchara.

Presenta tallo ramificado y hojas cortas, pequeñas y abovado-espatuladas que poseen glándulas lineares en el envés y margen ciliado. Sus ramas son lisas, no reticuladas, y las flores son amarillo-dorado.

Existen dos variedades; la spathulatum y la cruentum, que solo se da en las islas del Hierro y La Palma. 

Aeonium urbicum, la planta urbana

Es una especie fanerógama, tropical, originaria de Tenerife. Al igual que las anteriores, presenta tallo sin ramificar y una roseta que, en este caso, puede alcanzar los 50 cm de diámetro.

Se le llama la planta urbana (del latín urbicum) debido a que es habitual encontrarla en paredes o tejados de las viviendas y se conoce coloquialmente como el bejeque puntero de Tenerife.

Similar a la appendiculatum, de diferencia de ésta y otras similares por presentar inflorescencias piramidales de casi un metro de altura. Sus flores pueden ser rosadas o blanco verdosas y sus tallos presentan escamas. Una curiosidad de este ejemplar es que muere después de florecer.

Aeonium kiwi, la perfecta suculenta de interior

Esta suculenta híbrida procede de la Aeonium Haworthii, a la que se asemeja en su roseta pero de la que se distingue por su curiosa apariencia. Las tonalidades entre rosáceo y amarillo de sus hojas aserradas, en su extremo y centro respectivamente, la hacen especialmente llamativa y ornamental.

Al igual que otras aeonium, la kiwi es una planta monocárpica, por lo que su tallo muere tras la floración.

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